Sandía: cómo elegirla, conservarla y usarla en la cocina.

Las sandías se cultivan originalmente en África. A diferencia de los melones, son más acuosas y tienen un sabor menos intenso. Sin embargo, pesan en promedio 6 kg y su pulpa es muy dulce, jugosa y refrescante.
Las sandías tienen una cáscara dura, verde y a veces rayada, que se puede encurtir. La pulpa de una sandía madura es rosa o roja y generalmente se come fresca. Las semillas suelen ser oscuras, se tuestan con sal y se sirven como aperitivo.
¿Cuándo puedo comprarlo?
Las sandías importadas se pueden comprar casi todo el año, mientras que las locales están disponibles de junio a septiembre.
¿Cómo elegir una buena sandía?
Si golpeas una sandía madura con la mano, el sonido que produce resonará en su interior. La fruta es bastante pesada, acorde a su tamaño. La cáscara debe ser mate y no ceder demasiado al presionarla. Elige sandías lisas y redondas. Evita las que estén torcidas, agrietadas o abolladas. Como las sandías pueden ser muy grandes, a veces se venden cortadas en trozos. Si decides comprar un trozo de sandía, fíjate en la pulpa. Debe ser roja y las semillas negras. Si la pulpa se ve granulosa o seca, no la compres.
Usos culinarios
La sandía se puede cortar en trozos, quitarle las semillas y servir. También se puede añadir a ensaladas de frutas. Esta fruta luce especialmente original en una ensalada agridulce con queso feta y menta. El jugo de sandía fresca es delicioso y saludable.
En lugar de sandía, puedes usar melón para cocinar.
Almacenamiento
La sandía cortada debe conservarse en un lugar fresco. Envuelva los trozos en film transparente y refrigérelos. Consúmalos en un plazo de 2 a 3 días.
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