Donas de los Suspiros de las Monjas

Complejidad: promedio
Cantidad: 100 donas
Los "Suspiros de Monja" son buñuelos tradicionales españoles de pasta choux fritos. Históricamente, los conventos españoles han sido considerados el lugar donde se inventaron y prepararon los pasteles más deliciosos del reino. Incluso hoy en día, es raro encontrar estos buñuelos en pastelerías; se fríen principalmente dentro de los muros de la abadía. Según la leyenda, mientras las monjas cocinaban en la cocina, una de ellas hizo un ruido obsceno, y las demás hermanas estallaron en carcajadas, de modo que una de ellas dejó caer un trozo de pasta choux que aterrizó directamente en un caldero de aceite hirviendo, y el sonido se escuchó de nuevo cuando los buñuelos se inflaron en el aceite. Lo más probable es que, durante el Renacimiento, intentaran revivir todas las referencias a la pasta choux. Así es como surgió la receta de los buñuelos "Suspiros de Monja" (en español: suspiro de monja) o Pé-de-nonn. Deliciosas, doradas, con una corteza crujiente y un interior increíblemente tierno y esponjoso, estas rosquillas están espolvoreadas únicamente con azúcar glas. ¡Se agotan rápidamente!
1 vaso (est.) - 250 ml.
3/4 taza (st.) - 180 ml.
2/3 de taza (st.) - 160 ml.
1/2 taza (st.) - 125 ml.
1/3 taza (st.) - 80 ml.
1/4 taza (st.) - 60 ml.
1 cucharada (cda) - 15 ml.
1 cucharadita (cdta) - 5 ml.
1/5 cucharadita (cdta) - 1 ml.
Ingredientes para la receta:
- 200 g de mantequilla
- 400 g de azúcar
- 5 huevos batidos
- 500 ml de agua
- 500 g de harina de primera calidad
- cáscara de limón
- Aceite de oliva
- Azúcar glas
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Cocinar el plato según la receta:
- Vierta agua en una cacerola y caliéntela. Añada la mantequilla, el azúcar y la ralladura de limón. Cuando el agua hierva, retire la ralladura con una espumadera.
- Añade la harina poco a poco, batiendo constantemente con una cuchara de madera. Una vez incorporada toda la harina, cocina la masa durante 15 minutos o hasta que se despegue fácilmente de los lados y del fondo de la sartén.
- Retirar del fuego y dejar enfriar. Remover constantemente, añadiendo los huevos uno a uno.
- Amasar la masa y extenderla sobre una superficie plana hasta formar una capa voluminosa. Cortar la masa en cubos.
- Vierta abundante aceite de oliva en la sartén. Cuando esté caliente, añada los cubos de masa y fríalos hasta que estén dorados.
- Retire las rosquillas ya hechas del aceite y colóquelas sobre papel absorbente.
Espolvorea las rosquillas con azúcar glas y sírvelas.
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