Enseña a tus hijos: 10 hábitos alimenticios saludables
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Te explicaremos cómo guiar a los niños hacia una alimentación saludable.

Hábitos del hogar
Para que tu hijo desarrolle hábitos alimenticios saludables, empieza a inculcárselos desde pequeño. Al interactuar con la comida de forma divertida y atractiva, puedes ayudarle a desarrollar una relación sana con ella. Hemos recopilado 10 consejos para ayudarte a inculcarle a tu hijo hábitos alimenticios saludables para toda la vida.

Déjalos cocinar también.
Una de las mejores maneras de lograr que los niños disfruten de la comida es permitirles participar en su preparación. Deja que tu hijo te ayude a elegir recetas saludables para cocinar juntos. Los niños pequeños pueden ayudar a remover y verter, mientras que los mayores pueden encargarse de pesar los ingredientes y usar utensilios de cocina como un prensador de ajos o una batidora (bajo tu supervisión y ayuda).

Explora la selección de la tienda de la granja.
Para ayudar a tu hijo a aprender sobre verduras, frutas y productos locales de temporada, como carne y huevos, llévalo regularmente a la tienda de la granja. Habla con él sobre los productos de temporada, prueben juntos diferentes frutas y verduras y conversen sobre cómo prepararlas en casa. También puedes entablar conversación con los agricultores locales, quienes compartirán mucha información útil sobre lo que compras.

Planifiquen juntos los refrigerios.
Los niños deben entender que la hora de la merienda no es un momento reservado exclusivamente para comer alimentos poco saludables como dulces. Siéntate con tu hijo y planifiquen juntos algunas meriendas con sus alimentos saludables favoritos, como queso sin ahumar con uvas, zanahorias con hummus o galletas integrales con mantequilla de frutos secos.

Guarda tus dispositivos
Los dispositivos como los teléfonos inteligentes y las tabletas son el enemigo de la alimentación consciente. Prepara un recipiente especial para que los miembros de la familia (incluidos los padres) guarden sus dispositivos portátiles antes de las comidas. De esta manera, todos podrán sentarse, relajarse y disfrutar de su comida.

Mantén un ambiente positivo
No obligues a tu hijo a comer algo que no le guste ni uses la comida como recompensa; esto le da una imagen negativa de la comida. Es mejor mantener un ambiente positivo: deja que tu hijo pruebe nuevos alimentos si le interesan. Oler y tocar la comida (sin comerla) es tan importante como comerla. Un niño generalmente necesita interactuar con un alimento nuevo entre 20 y 30 veces antes de aceptarlo. Y, por supuesto, unas palabras de aliento pueden marcar una gran diferencia.

Sé un modelo a seguir
Los niños aprenden observando a los adultos. Si les muestras a tus hijos que intentas comer sano y tomar decisiones más saludables, serán más conscientes de sus propias decisiones en materia de salud.

Haz que tu almuerzo sea colorido.
Expertos del Ministerio de Agricultura recomiendan que la mitad del plato esté compuesta por frutas y verduras. Anima a tus hijos a aplicar este principio en cada comida. Observa cuántos colores pueden incluir en su plato. Anota los resultados o pídeles que nombren en voz alta los colores que hay en su plato.

Visita la granja
La mejor manera de saber de dónde provienen los alimentos que consumes es visitar una granja y recolectar los productos tú mismo. Muchos agricultores tienen horarios específicos para las visitas. Busca una granja local donde los clientes puedan recolectar sus propias frutas y verduras para comprarlas más tarde (por ejemplo, manzanas en otoño y bayas en primavera).

Almuercen juntos en familia.
La mitad del éxito para comer sano radica en crear un ambiente relajado durante la cena. Las conversaciones agradables en familia y disfrutar de la comida en un ambiente acogedor son parte fundamental de una alimentación saludable.

La educación física también es importante
El ejercicio y una alimentación saludable van de la mano. Anima a tu hijo a participar en cualquier actividad que disfrute: desde béisbol hasta natación, desde ballet hasta ciclismo. Pueden ir al parque o al patio a jugar fútbol o baloncesto, o dar un paseo por la tarde en familia. Si los niños se inician en la actividad física a una edad temprana, es más probable que mantengan este hábito saludable en el futuro.
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