Granos de café


El artículo trata sobre el café en grano y ofrece consejos sobre cómo elegirlo, prepararlo y conservarlo.

Cómo preparar granos de café


Los principales tipos de cafetos son la arábica y la robusta. Los cafetos robusta producen café de menor calidad, con granos de sabor astringente. La mezcla de granos de arábica y robusta se conoce como café en grano. El sabor distintivo y el maravilloso aroma de esta mezcla se deben a que los granos ya están tostados. Sin embargo, existen algunas diferencias entre los granos.




Los granos de arábica son alargados y de color uniforme en toda su superficie. Los granos de robusta, en cambio, tienen un color uniforme y son redondos después del tueste. El empaque del café contiene toda la información sobre este producto. Por supuesto, la composición y las proporciones exactas de los granos de café son un secreto comercial, y es poco probable que el fabricante revele sus secretos. Sin embargo, también se pueden encontrar granos de café sin procesar. Si compra granos de café sin procesar, preste atención a su agradable aroma verde; al morderlo, notará un ligero cosquilleo en la lengua. Sin embargo, el café sin procesar que es gris, blanco o incluso negro, inodoro o desagradable, puede ser perjudicial para la salud y no debe consumirse.




La calidad y el sabor del café dependen del proceso de cultivo y producción. El clima, la época de cosecha y la madurez de los granos también influyen en la calidad. El tamaño del grano determina la calidad del café; cuanto más grande sea el grano, mejor, ya que los granos más grandes se cosechan de granos más maduros. La infusión de estos granos tendrá un sabor rico y con cuerpo. Una vez cosechados todos los granos, comienza el largo proceso de convertirlos en materia prima, lista para el consumo. La calidad del café depende de cómo se procesan los granos. El café en grano conserva su sabor y aroma mucho mejor y durante más tiempo que el café molido. Al comprar café en la tienda, elija a los mejores y más confiables productores.




En las tiendas se venden granos de café, tanto crudos como tostados. También se puede encontrar café molido, café con achicoria y café instantáneo. Además, hay disponibles cebada, bellota y diversos sustitutos del café. Es fundamental tostar el café antes de consumirlo. Lo ideal es tostar los granos en una olla de fondo grueso, preferiblemente de hierro fundido. Remueva los granos constantemente hasta que se doren. A continuación, coloque los granos en un molinillo y muélalos. Puede usar un molinillo eléctrico o molerlos a mano. Mientras los muele, inhale el agradable aroma que emana de los granos.


Los granos de café deben guardarse en frascos de vidrio o metal con tapa hermética. El café en latas dura como máximo un año, y en cajas de cartón, no más de seis meses. Lo ideal es moler los granos justo antes de prepararlo.


Los granos de café deben prepararse en una cafetera o en una máquina de café especial. Existen muchas recetas diferentes para preparar el café correctamente. El café no debe hervir, sino calentarse a fuego lento. Retírelo del fuego cuando empiece a formarse espuma. Nunca recaliente el café que se ha enfriado; en este caso, es mejor tomarlo frío. El café recalentado pierde su aroma y sabor originales.





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